El árbol de los deseos: un secreto en el Parque Nacional

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Un viaje al corazón verde En " Diario de un BusMágico Encantado ", el BusMágico verde , que resplandece como las hojas de un bosque, me llevó al Parque Nacional Enrique Olaya Herrera , un oasis en el corazón de Bogotá. Este pulmón verde, con sus senderos serpenteantes y su aire puro, guarda un secreto que pocos conocen. Esa mañana, mientras el sol filtraba sus rayos entre los árboles, el BusMágico se detuvo frente a un roble antiguo , diferente a los demás. Sus ramas estaban cubiertas de cintas de colores, y un susurro mágico llenaba el aire: era el árbol de los deseos, un portal a los anhelos más profundos. El árbol que escucha Al acercarme, las cintas del árbol comenzaron a brillar, cada una atada por alguien que había susurrado un deseo. Una niña del grupo se acercó con timidez y ató una cinta amarilla, pidiendo salud para su abuela. Al instante, una brisa cálida recorrió el parque, como si el árbol hubiera aceptado su ruego. El BusMágico nos explicó que este roble, planta...

Un mercado flotante en el Río Bogotá: un sueño del BusMágico

 

El Río Bogotá en su nacimiento, con aguas cristalinas, rodeado de vegetación, montañas y neblina mágica en el Páramo de Guacheneque.

🌊 El Río Bogotá y sus secretos ocultos

El Río Bogotá, conocido hoy por su contaminación, guarda secretos que solo el BusMágico puede revelar. En "Diario de un BusMágico Encantado", un BusMágico verde ecológico me llevó a una dimensión donde este río, que nace en el místico Páramo de Guacheneque —un lugar sagrado cuyo nombre muisca significa "mujer brava" o "indio guerrero"—, se transformó en un escenario de ensueño.

Mientras recorríamos su curso, desde Villapinzón hasta Bogotá, un mercado flotante apareció en sus aguas, con vendedores que ofrecían objetos mágicos para cumplir deseos. Pero este viaje fue más que un sueño; fue un recordatorio de la magia que aún vive en nuestra ciudad. Acompáñame a descubrir esta aventura del BusMágico.


Mercado flotante mágico sobre las aguas oscuras del Río Bogotá, con balsas, vendedores de amuletos dorados y luces encantadas.

🚍 Desde Bogotá hacia el nacimiento del río

El BusMágico verde ecológico nos recogió en Bogotá y, con un destello, nos transportó al Páramo de Guacheneque, donde el Río Bogotá nace cristalino. 

🌿 Un páramo lleno de magia ancestral

La laguna del páramo brillaba rodeada de flora y fauna únicas, y los senderos místicos, con miradores y zonas de descanso, nos invitaron a contemplar su belleza. Habitantes nativos vendían artesanías de lana de oveja ancestral, y el aire olía a cordero asado, típico de Chocontá. 

🪨 Un cacique en las Rocas de Suesca

Seguimos el curso del río hasta las Rocas de Suesca, un asentamiento chibcha de arenisca, y en la Laguna de Suesca, un cacique apareció en medio del bus. 
"Bajen y reciban el poder de la purificación", dijo, ofreciendo agua sagrada con flores de loto que brillaban.

🏞️ Cinco islas, un alma fusionada con la naturaleza

Caminamos por senderos hasta las cinco islas que, según él, fundían el alma de su esposa con la naturaleza.

🎺 Aventura a través de pueblos mágicos

El BusMágico continuó su ruta, pasando por el Cerro Pan de Azúcar en Sesquilé, donde venados y aves llenaban el paisaje, y por la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Gachancipá.

🎭 Un desfile de sueños y luces

 Al llegar a Tocancipá, un desfile de carrozas y comparsas nos recibió, y en Zipaquirá, la Catedral de Sal nos envolvió con su luz azul y un aroma a mar. 

🌙 Donde la luna y la música se encuentran

El río cruzó Sopó, con sus montañas imponentes, y Cajicá, donde piedras talladas susurraban secretos muiscas. En Chía, cuyo nombre significa "luna" en chibcha, el cielo se llenó de estrellas fugaces, y en Cota, la Orquesta Filarmónica tocaba instrumentos de cuerda y viento. 

🛶 Un mercado flotante sobre aguas oscuras

Pero al entrar a Bogotá, el BusMágico se volvió multicolor y el río cambió: un mercado flotante apareció en sus aguas negras y espumosas. Vendedores en balsas ofrecían objetos mágicos —flores de loto, amuletos dorados como los del Zipa muisca— que prometían cumplir deseos, pero la tristeza del río contaminado opacaba su magia.

😴 ¿Fue un sueño... o una señal?

De pronto, un grito me despertó: "¡Pasajeros, deben bajar del bus!". Me había quedado dormida, y todo fue un sueño. Al bajar, una señora se acercó y me dijo: "Se te quedó esta flor de loto". La sostuve, preguntándome si el mercado flotante podría algún día ser real. 

✨ El mensaje del río encantado

El BusMágico me enseñó que el Río Bogotá aún guarda magia, pero necesita nuestra ayuda para brillar.

💫 ¿Y tú, qué deseo pedirías?

¿Quieres descubrir más sueños del BusMágico? Visita mi blog en @BusMagicoBlog 



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